La Plazuela en las redesVideos de La Plazuela

  • SOCIEDAD

    Pedro Ortego Gil

    En el recuerdo, cada vez más vago, de las personas de cierta edad se conserva la imagen de aquellos viejos, o no tanto, que debajo de su chaqueta y siempre por encima de la camisa llevaban una prenda, habitualmente de color negro, que no sólo les protegía del frío y del esfuerzo, sino que les permitía portar cualquier objeto no voluminoso. Una prenda hecha de lana, de un tamaño notable para poder dar varias vueltas al...

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  • SOCIEDAD

    Luis Cañadas Bernal

    En nuestro afán por encontrar destinos no muy turísticos y poco visitados y poder disfrutar de la esencia de cada país, nos empeñamos en visitar Angola, nación de habla portuguesa, con una extensión considerable, y con una población inferior a la de España.

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  • OPINIÓN

    Letizia Arbeteta Mira

    Sigüenza en Madrid. Sigüenza en un espacio poco habitual, fuera del consabido turismo cultural y gastronómico, donde, sin duda, destaca. 

    Sigüenza en un espacio dinámico, emergente, difícil y concurrido.

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  • OPINIÓN

    Julio Álvarez Jiménez

    Hay dos maneras muy sencillas a estas alturas para detectar que el que habla carece de fuste: que insulte al contrario acusándolo de “rojo” o que lo haga llamándolo “fascista”. Son dos señales inequívocas de vacío interparietal, casi tan infalibles como la del que cree que acusar al contrario de...

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  • OPINIÓN

    Letizia Arbeteta Mira

    Lo supe cuando me desperté.

    Por los huecos de las contraventanas se filtraba una luz distinta, clara, resplandeciente, espectral y cálida a la vez.

    Había nevado.

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Asamblea en La Miñosa

Por cuarto año consecutivo las gentes de la Sierra Norte de Guadalajara nos hemos citado en La Miñosa para celebrar lo que llamamos “Espora”. El 19 de septiembre, asomando ya el otoño, disfrutamos de un día plácido y soleado, preñado de reflexiones y repleto de actos lúdicos, festivos y gastronómicos surgidos de iniciativas locales y autogestionadas. Un par de meses antes habíamos colaborado conjuntamente en la elaboración de la cerveza que íbamos a tomar. Quien mas, quien menos habíamos preparamos algo para compartir a la hora de la comida, y todos arrimamos el hombro para montar y organizar el evento.

Los motivos de “Espora” siguen siendo los mismos que lo engendraron hace más de un lustro: crear un foro que nos sirva de antena y altavoz, y que nos impela a compartir, cooperar, comprender, aprender, conocer, disfrutar, informar, formar, integrar, ofrecer, participar, proponer…; a ayudarnos mutuamente en la cotidianeidad y en la consecucición de un futuro estable y saludable para nuestras vidas, las de nuestros hijos, las de los hijos de nuestros hijos…

Dentro de este contexto, en la Asamblea de la mañana se planteó la dicotomía, el profundo abismo, que se ha instalado entre el campo y la ciudad; entre la cultura esencial y la cultura virtual. Muchos de los que vivimos aquí, en el mundo rural, nos preguntamos porqué no hay más gente que tome la decisión de cambiar el agobio y las prisas por una vida mas sosegada, más autogestionada, más libre en definitiva. Los que viven en la ciudad se preguntan cómo hacerlo y porqué no se les facilita el tránsito. Hubo opiniones para todos los gustos pero lo que parece claro es que se ha creado una barrera cultural (y, por lo tanto, vital) dificilmente franqueable para los urbanitas, ubicados en un mundo cargado de olvidos y desarraigo. Una fractura que, por otra parte, nos pasa factura a través de la despoblación, la estacionalidad o la merma de servicios básicos en las zonas rurales.

Muchos de los que vivimos hogaño en estas tierras estamos haciendo el camino de vuelta.  Hemos nacido y vivido en la  ciudad, nos hemos empachado de lo urbano y nos hemos dado cuenta de que el discurso de la gran urbe concluye en vía muerta. Hemos venido con la idea de revertir esa tendencia; o, al menos, de reciclarnos y mirarnos en espejos más reconocibles desde la perspectiva del ser humano. Espora es uno de esos espejos en que nos miramos de vez en cuando, al menos una vez al año, para ver si seguimos sanos, si nuestros caminos son ciertos; si la lucha contra corriente, la perseverancia y el esfuerzo consiguen fertilizar el desierto.

Poco a poco, nos vamos desbrozando, deshaciéndonos de algunos lastres. En esta ocasión hemos avanzado notablemente en uno de los principios básicos de Asamblea Unión de Pela, promotora del evento: la autogestión. Frente a ediciones anteriores en las que habíamos caido mas de la cuenta en trampas mercantilistas como ofrecer menús a tal precio o bebidas y licores industriales comprados a intermediarios de intermediarios, decidimos profundizar en la postura de Juan Palomo: “yo me lo guiso, yo me lo como”, y ofrecernos únicamente cosas hechas por nosotros o elaboradas artesanalmente dentro de nuestro ámbito.

Así, la cerveza artesana tenía el sello de Ujados; el vino y el aguardiente, de producción ecológica, llegaron de Villalba del Rey; el pacharán de Atienza; la limonada con frutas naturales y agua de manantial de Cañamares y La Olmeda; las verduras y hortalizas de Cinco Villas; quesos de Santamera; mermeladas y galletas de espelta de Ures y Riosalido, delicias vegetarianas de Camarma de Esteruelas, postres de Mariví (La Miñosa), jabones y otras artesanías de Ujados, cremas ecológicas de Sigüenza, gorros confeccionados con fibras naturales de Albendiego y música a cargo de los seguntinos “Kostra de RaTa”. También llegaron quesos y jamomes de la vecina Cuenca, que no está tan lejos; y los números de malabares y magia del Foro, porque ella viene de donde quiere.

Este planteamiento libre y abierto, en el que todos se han ofrecido y nadie ha pedido nada, nos ha librado de no pocas cavilaciones y ha generado también un mayor beneficio económico, que ha ido a parar a la caja de resistencia que desde hace años gestiona Asamblea Unión de Pela para casos de necesidad entre los vecinos de la comarca. Una de las cosas que más ha sorprendido es el éxito de la “tienda gratis”. Uno de los puestos del mercadillo ofrecía, totalmente gratis, diversos artículos, principalmente prendas de vestir y libros. Cada quién podía llevarse lo que quisiera sin más explicaciones. A un lado había un bote en el que, al final de la jornada, aparecieron más de setenta euros. Felicidades y gracias a todos.

El año que viene mas; y mejor.

Juan de Ures
Asamblea Unión de Pela

 

 

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