La Plazuela en las redesVideos de La Plazuela

  • SOCIEDAD

    Pedro Ortego Gil

    En el recuerdo, cada vez más vago, de las personas de cierta edad se conserva la imagen de aquellos viejos, o no tanto, que debajo de su chaqueta y siempre por encima de la camisa llevaban una prenda, habitualmente de color negro, que no sólo les protegía del frío y del esfuerzo, sino que les permitía portar cualquier objeto no voluminoso. Una prenda hecha de lana, de un tamaño notable para poder dar varias vueltas al...

    leer

  • SOCIEDAD

    Luis Cañadas Bernal

    En nuestro afán por encontrar destinos no muy turísticos y poco visitados y poder disfrutar de la esencia de cada país, nos empeñamos en visitar Angola, nación de habla portuguesa, con una extensión considerable, y con una población inferior a la de España.

    leer

  • OPINIÓN

    Letizia Arbeteta Mira

    Sigüenza en Madrid. Sigüenza en un espacio poco habitual, fuera del consabido turismo cultural y gastronómico, donde, sin duda, destaca. 

    Sigüenza en un espacio dinámico, emergente, difícil y concurrido.

    leer

  • OPINIÓN

    Julio Álvarez Jiménez

    Hay dos maneras muy sencillas a estas alturas para detectar que el que habla carece de fuste: que insulte al contrario acusándolo de “rojo” o que lo haga llamándolo “fascista”. Son dos señales inequívocas de vacío interparietal, casi tan infalibles como la del que cree que acusar al contrario de...

    leer

  • OPINIÓN

    Letizia Arbeteta Mira

    Lo supe cuando me desperté.

    Por los huecos de las contraventanas se filtraba una luz distinta, clara, resplandeciente, espectral y cálida a la vez.

    Había nevado.

    leer

El Renacimiento, es Cogolludo

 

A finales del siglo XV aún no existía ningún edificio completamente renacentista fuera de la Península Itálica, hasta que en una modesta pero noble villa de la Sierra Norte, Cogolludo, se erigió el primero de ellos, llamado a ser el espejo en el que se mirarían muchos de los tesoros renacentistas que lo sucedieron. Su fachada almohadillada muestra aún hoy su majestuosidad a una Plaza Mayor porticada, que no hace sino realzar su belleza.

En un contexto en el que la pandemia ya hace posible visitarlo, ADEL Sierra Norte lo subraya como uno de los emblemas de la comarca, cuya recorrido, perfectamente historiado por los guías locales, es visita obligada.

Para los últimos años de la Edad Media, el señor de Cogolludo y I duque de Medinaceli, don Luis de la Cerda, encomendó a Lorenzo Vázquez de Segovia la construcción de un palacio al gusto italiano en su villa. Dicho trabajo no fue algo casual, ya que el arquitecto se había pasado un año y medio entre la Toscana y Roma aprendiendo todo lo posible sobre el nuevo estilo renacentista surgido en las tierras itálicas. Aunque no hay una fecha exacta, hacia 1492 don Lorenzo culminaba el mandato del duque y colocaba la última piedra de lo que se convirtió en el primer edificio plenamente renacentista fuera del territorio itálico.

Recreación de cómo fue el palacio de los duques de Medinaceli.

El palacio de los duques de Medinaceli de Cogolludo supone un punto de inflexión en la historia del arte y la arquitectura de la Península Ibérica, cuya imponente fachada exhibe un almohadillado muy en la línea del Palazzo Strozzi de Florencia. Pese a este aire italiano que envuelve toda la construcción, ésta tampoco está exenta de las peculiaridades de la sociedad ibérica que, celosa de su intimidad en el domicilio como herencia de la dominación islámica, el muro bajo de la fachada no presenta ni la más mínima abertura para dejar paso a la luz, algo que en los edificios itálicos es impensable. Sin embargo, en toda la fachada destaca la simetría más armoniosa, con una exquisita portada plateresca al centro y tres ventanales a cada lado del eje que corta el escudo ducal. Incluso los almohadillados a ambos lados de la entrada son idénticos, salvo en algunas zonas reconstruidas con mayor o menor fortuna durante el siglo XIX. Coronando el edificio corre una crestería llamada a ocultar el tejado del palacio desde la plaza.

 

Una vez en el interior del palacio, del que solo se conservan 1061 m2 de los 2750 que llegó a ocupar el edificio, sorprende la ornamentación mudéjar en la que más de 70 tipos distintos de azulejos decoran suelos y zócalos. Además, en el llamado “cuarto rico” se encuentra una chimenea de yesería que, aunque parcialmente mutilada, hace las delicias de quien la contempla.

 

Al edificio se le adosaban también 3250 m2 de jardines que emulaban a los de la familia Medici en Florencia, hoy desaparecidos, y que debían de ser la joya perfecta para esta corona de la que fue la villa reina del Renacimiento, no solo de la Sierra Norte, sino de toda la Península Ibérica. En un contexto en el que la pandemia ya hace posible visitarlo, ADEL Sierra Norte

 

 

 

 

Viñeta

 

Viñetas 2026

Archivo de humor gráfico:

• Galya

• JMC

 

Ediciones de La Plazuela - El Afilador

¡Nuevo!
Agotado