La Plazuela en las redesVideos de La Plazuela

  • SOCIEDAD

    Pedro Ortego Gil

    En el recuerdo, cada vez más vago, de las personas de cierta edad se conserva la imagen de aquellos viejos, o no tanto, que debajo de su chaqueta y siempre por encima de la camisa llevaban una prenda, habitualmente de color negro, que no sólo les protegía del frío y del esfuerzo, sino que les permitía portar cualquier objeto no voluminoso. Una prenda hecha de lana, de un tamaño notable para poder dar varias vueltas al...

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  • SOCIEDAD

    Luis Cañadas Bernal

    En nuestro afán por encontrar destinos no muy turísticos y poco visitados y poder disfrutar de la esencia de cada país, nos empeñamos en visitar Angola, nación de habla portuguesa, con una extensión considerable, y con una población inferior a la de España.

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  • OPINIÓN

    Letizia Arbeteta Mira

    Sigüenza en Madrid. Sigüenza en un espacio poco habitual, fuera del consabido turismo cultural y gastronómico, donde, sin duda, destaca. 

    Sigüenza en un espacio dinámico, emergente, difícil y concurrido.

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  • OPINIÓN

    Julio Álvarez Jiménez

    Hay dos maneras muy sencillas a estas alturas para detectar que el que habla carece de fuste: que insulte al contrario acusándolo de “rojo” o que lo haga llamándolo “fascista”. Son dos señales inequívocas de vacío interparietal, casi tan infalibles como la del que cree que acusar al contrario de...

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  • OPINIÓN

    Letizia Arbeteta Mira

    Lo supe cuando me desperté.

    Por los huecos de las contraventanas se filtraba una luz distinta, clara, resplandeciente, espectral y cálida a la vez.

    Había nevado.

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Un espectáculo infantil, pero también para adultos. Todos participamos con el fabuloso Gabriel Marín, un superprofesor musical con un currículo tan amplio como su colección de instrumentos. Nos presentó cerca de los 50 que había traído pues tiene más de mil y pico con los que, según nos contó, ya tiene idea de hacer un museo de instrumentos del mundo; le viene desde que era pequeño, ya entonces su mayor ilusión era hacerse con los instrumentos que estaban a su alcance y no ha parado. Kumbakié es el nombre de una niña africana que con su cántara va a por agua todos los días, un día se rompió y descubrió que por el agujero que se hizo, aplicando la mano, podía hacer sonidos, así surgió el “Udu”. Partiendo de aquí recorrimos diferentes países de todo el mundo viendo instrumentos procedentes de ellos. Uno de los que escuchamos más singulares, bonitos y de sonoridad madera es el piano de bambú vietnamita. Con los niños metidos en el bolsillo desde el primer momento, Gabriel fue haciendo música subiendo a todos al escenario; cuando no eran tambores, fue el piano de bambú o vasijas asiáticas, también las flautas, la trompeta tibetana, etc, etc. Lo que no tenga este hombre…. Tiene auténtica pasión por la música y los instrumentos. Todos pasamos un rato delicioso y aquí se acabó el festival. Enhorabuena Gabriel, enhorabuena organizadores.

Piano vietnamita.

Aprovecho para solicitar para el Pósito, tras haber cumplido con creces sus primeros diez años de exhaustiva utilización, una reparación del suelo de su escenario, un telón que funcione, una ampliación de la escena, unas luces que no martiricen al público y un repaso general de butacas.

KUMBAKIÉ. Los sonidos de la tierra.

VIII SEGONTIA FOLK

Asociación Empresarios de Sigüenza

26 de enero de 2020. El Pósito.

 

 

 

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