La Plazuela en las redesVideos de La Plazuela

  • SOCIEDAD

    Pedro Ortego Gil

    En el recuerdo, cada vez más vago, de las personas de cierta edad se conserva la imagen de aquellos viejos, o no tanto, que debajo de su chaqueta y siempre por encima de la camisa llevaban una prenda, habitualmente de color negro, que no sólo les protegía del frío y del esfuerzo, sino que les permitía portar cualquier objeto no voluminoso. Una prenda hecha de lana, de un tamaño notable para poder dar varias vueltas al...

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  • SOCIEDAD

    Luis Cañadas Bernal

    En nuestro afán por encontrar destinos no muy turísticos y poco visitados y poder disfrutar de la esencia de cada país, nos empeñamos en visitar Angola, nación de habla portuguesa, con una extensión considerable, y con una población inferior a la de España.

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  • OPINIÓN

    Letizia Arbeteta Mira

    Sigüenza en Madrid. Sigüenza en un espacio poco habitual, fuera del consabido turismo cultural y gastronómico, donde, sin duda, destaca. 

    Sigüenza en un espacio dinámico, emergente, difícil y concurrido.

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  • OPINIÓN

    Julio Álvarez Jiménez

    Hay dos maneras muy sencillas a estas alturas para detectar que el que habla carece de fuste: que insulte al contrario acusándolo de “rojo” o que lo haga llamándolo “fascista”. Son dos señales inequívocas de vacío interparietal, casi tan infalibles como la del que cree que acusar al contrario de...

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  • OPINIÓN

    Letizia Arbeteta Mira

    Lo supe cuando me desperté.

    Por los huecos de las contraventanas se filtraba una luz distinta, clara, resplandeciente, espectral y cálida a la vez.

    Había nevado.

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Por fin llegó el día de escucharla de nuevo. La primera y única vez fue tocando Ana en plena calle, en Toledo, hace ya unos años, me quedé quieto frente a ella escuchando ese extraño instrumento llamado nickelharpa, luego me entere de que también se llama viola de teclas o arpa de teclas, perplejo, como todos los que estábamos de visiteo, aprecie ese sonido de forma particular como algo rico y pleno de matices, con forma de zanfona, sin serlo pues se toca con arco, con unos timbres que nunca hubiera imaginado de procedencia sueca y que fuera usado desde el siglo XIV. Ana se expresaba perfectamente, haciendo con él música de raíz ibérica. Más tarde compré el disco que publicó en el 2006 con Carlos Beceiro quien enriqueció todo su arte,  a veces lo escucho en casa. Por tanto, me hizo mucha ilusión acudir al Pósito y tenerla allí de nuevo. Esta vez acompañada de un estupendo músico, Bill Cooley, con el que ha tenido hace dos meses una niñita cuya voz pudimos escuchar, en forma de lloro,  mientras interpretaban su segunda pieza, una nana llamada “Durme, durme” (parece que en su casa por la mañana, ensayando, tampoco le gustó). Esto pone de manifiesto que los músicos siguen viajando como los cómicos de siempre, con la casa a cuestas.

El director-presentador del magnífico programa Tarataña de radio 3, Fernando Iñiguez, encargado de nuevo de hacer las presentaciones de los eventos del Segontia Folk, nos introdujo en el mundo de Ana y su trayectoria dentro del folklore popular, en particular íbamos a escuchar algo más centrado en el tema “Luna Sefardita” del álbum “Cantiga de Fuego” de 2012, como nos indicaron, un viaje como es en si la vida. Recorrimos un mundo inspirado en la diáspora del pueblo judeo-español (sefardí) y en particular centrado en el Toledo de las tres culturas. La fusión de sonido de la viola de teclas con el salterio o el ud (laúd árabe) resultó extraordinario y encajó perfectamente. La voz de Ana es también algo muy particular y puede recordar a folkloristas de hace ya muchos más años, pero es personal e intransferible. Optaron por hacer uso del ordenador para emitir registros pregrabados que no me parece mal y en esta ocasión muy ajustado. Tuvo Ana el guiño hacia sus orígenes cuando estudiaba en Suecia y tocó un vals sueco con la nickelharpa y también una pieza popular noruega con un violín de allí llamado “hardingfele” o violín de Hardanger que tiene también sus peculiaridades. Muchas de las composiciones escuchadas se inspiran en las leyendas toledanas como en el caso de “El pozo amargo” y Ana las ha hecho al estilo antiguo de manera que así lo parecen. Se nos fue el rato y no obtuvimos la propina ansiada por el público, pero quedamos encantados de los sonidos de inspiración sefardí con Ana y Bill. Un acierto más de la programación.

Ana Alcaide. Luna sefardita.

VI Segonntia Folk

19 de enero de 2018

 

 

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