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Sigüenza en Madrid. Sigüenza en un espacio poco habitual, fuera del consabido turismo cultural y gastronómico, donde, sin duda, destaca. 

Sigüenza en un espacio dinámico, emergente, difícil y concurrido.

Hablamos de arte contemporáneo, de esa semana de marzo en la que Madrid se convierte en referente, con su gran feria ARCO, escaparate de tendencias nacionales e internacionales que conviene tener en cuenta si el tema interesa o vives de ello.

Paralelamente a esta convocatoria, que supone una gran confluencia de artistas, galeristas, coleccionistas y público en general, han surgido proyectos alternativos o complementarios, como ART MADRID, que celebra su vigésimo primera edición, cobijado bajo la espléndida bóveda acristalada del Palacio de Cibeles, antiguo Palacio de Correos.

Como una Pompeya de paredes blancas, creció una microciudad de calles alineadas y viviendas sin tejado cuyas habitaciones, enriquecidas con propuestas artísticas, eran todas visitables.

Treinta y cinco stands para disfrutar de pintura, escultura, fotografía, dibujo, grabado, collages y cualquier otra oferta plástica, presentado por galerías nacionales y extranjeras, entre ellas una de Sigüenza, la que lleva su nombre, donde Sonia y Julio han estado al pie del cañón, con una propuesta valiente, limitada a dos artistas que ya pasaron por Sigüenza, Ángela Mena y Leticia Feduchi. Tienen ambas unas mismas propiedades, escasas en el arte contemporáneo: la alegría y la paz interior, a lo que se añade el oficio (palabras mayores) y el color.

Y eso le gusta a la gente, como ellos mismos han podido comprobar. Para empezar, instalaron un enorme mural de Mena, el mayor de los instalados en todo el recinto, cuya potencia competía con la propia arquitectura.

Bajo ese poderoso reclamo, las telas y frutos de Feduchi ofrecían el relato de un mundo de saberes, que enlaza con la Historia, y que, como han indicado los galeristas, interesó especialmente a restauradores de grandes museos. Los primeros días, tras la apertura de ARCO, el público flojeaba y no se cerraban ventas, pero después, llegó la ola que llenó esas callejas blancas de visitantes a los que ya se les había “hecho el ojo” en la gran feria internacional, y venían a ver qué se cuece entre las generaciones del futuro y algunos consagrados no tan dentro del arte oficial.

En palabras de un amigo, ARCO viene a ser como el desfile de las grandes estrellas de la moda, incluidas sus obras únicas y sus extravagancias, y ART MADRID la selección de prendas de alta costura que realmente se pueden llevar.

A las horas finales de la feria, ya iniciado el desmontaje, y entre amigos, los galeristas seguntinos, al principio inquietos (dado el esfuerzo físico, logístico y económico realizado), con la mirada brillante, resumían la experiencia: “no nos lo podemos creer. Éxito total. No estábamos preparados para una experiencia semejante”.

Y es que Sigüenza, en medio de esa España rica en pasado, que algunos llaman “vaciada”, representada por esta pareja emprendedora, acababa de poner una pica, no en Flandes, sino en el corazón mismo de la modernidad.

 

 

Un comentario

  • Queridísima Leticia: tú misma, junto con Benito padre e hijo, entrasteis en nuestras vidas al poco de inaugurar la galería y a través de ella. De alguna forma, junto con otros amigos que no hace falta listar, habéis sido parte del proyecto todo este tiempo. Gracias por tan bellas (no puede ser de otro modo si es la pluma de Leticia Arbeteta) palabras, también en nombre de las artistas.

Ediciones de La Plazuela - El Afilador

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