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El pasado día 25/09/25 ocurrió un suceso que deja perplejo a cualquiera. Mi suegro necesitaba ir a Madrid desde Sigüenza. Debido a las obras de mejora de las vías, no hay trenes desde hace bastante tiempo y han puesto unos autobuses para que la gente pueda viajar.

Antes, para poder viajar en el tren, la única forma de poder pagar el billete, era en el interior del tren, cuando pasaba el revisor, te vendía él mismo el billete que podías pagar tanto en metálico, como con tarjeta.

Un autobús de Renfe en la Estación de Sigüenza. Foto de archivo.

El caso es que mi suegro fue a la estación a la hora en que salía el autobús para poder montarse e ir a Madrid. Esperó a ser el último pasajero y así poder hablar con el conductor para pedirle que le vendiera un billete. Cual fue su sorpresa, que ese señor le dijo que no, que los billetes se compran por internet y no en el autobús. Mi suegro le explicó que él es una persona de 93 años, que no ve bien y mucho menos sabe manejar internet para poder hacer esa operación y que lo único que quería era pagar el billete y así poder viajar. El conductor, de malas maneras, le insistió en que no podía venderle nada y que se bajara del autobús. En dicho autobús también va una persona que acompaña en el viaje, que también de malas maneras, le dijo que se bajara del autobús o que llamaban a la Guardia Civil. Mi suegro les dijo que llamaran a quien tuvieran que llamar, pero que el no se iba a bajar del autobús ya que solo quería pagar su billete e ir a Madrid.

Cuando llegaron los agentes, le preguntaron qué había pasado y esas dos personas y alguna más presentes, les dijeron que mi suegro quería viajar gratis y ante la negativa del conductor, mi suegro "al parecer, por su estado de embriaguez”, se había puesto agresivo, había amenazado al conductor y se había puesto a dar golpes al autobús, y como ya llevaban 30 minutos de retraso, le dijeron que se bajara del autobús. Mi suegro insistió, ya bastante molesto, en que no se bajaba y que solo quería pagar su billete para poder viajar y con esto, lo que hicieron los agentes, fue bajarle a la fuerza y dejarle tirado en la calle, sin poder viajar y denunciarle por desorden público con una multa de 600€.

Mi suegro tuvo que hacer un escrito al juez para poder explicarse, ya que nadie le había preguntado a él. En ese escrito le decía al juez que en ningún momento quería colarse en el autobús, que para nada iba borracho, se tambalea porque tiene 93 años y ya no anda muy bien y no usa garrota, que cómo se le iba a ocurrir amenazar a un señor (el conductor) de 1.90 de altura y corpulento, midiendo él 1.60 y mucho menos dar golpes a nada. Que lo único que él quería era pagar un billete para poder viajar, no colarse en el autobús y no pagar… Además, anteriormente, había contado este problema y le habían dado un billete gratis que llevaba encima, pero nadie le hizo caso.

El juez finalmente y con mucha lógica le quito la sanción, pero lo que es más increíble es que ni el conductor, ni la interventora, le ofrecieron sacar el billete in situ en ningún momento, además ninguno de los presentes en aquel instante en el autobús se prestaron a ayudarle, y muchísimo menos la Guardia Civil, que lo único que hizo fue no preguntarle a él, suponer y creer al resto de las personas, aunque la historia fuera de película.

Esto es para poner en conocimiento de quien quiera conocerlo, una situación que esta pasando bastante en el pueblo, gente mayor, personas sin familiares que lo hagan o personas sin conocimientos informáticos, que no pueden viajar en esos autobuses (no en los de línea) por no poder adquirir el billete.

Bárbara Valdobinos

Sigüenza

 

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