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Nace "Stop Macrogranjas" para frenar las granjas intensivas porcinas en Castilla-La Mancha

Las distintas plataformas ya existentes en Albacete, Toledo, Talavera de la Reina, Guadalajara, Cuenca y Yecla (Murcia) han constituido esta nueva Plataforma para oponerse a los proyectos de expansión que la industria porcina tiene en Castilla-La Mancha con el apoyo de la Junta de Comunidades.
Esta nueva Plataforma está compuesta por movimientos vecinales, asociaciones ecologistas y ganaderas en extensivo a los que une la defensa de un mundo rural vivo.

Las distintas plataformas ya existentes en Albacete, Toledo, Talavera de la Reina, Guadalajara, Cuenca y Yecla (Murcia) han constituido esta nueva Plataforma para oponerse a los proyectos de expansión que la industria porcina tiene en Castilla-La Mancha con el apoyo de la Junta de Comunidades.
Esta nueva Plataforma está compuesta por movimientos vecinales, asociaciones ecologistas y ganaderos y ganaderas en extensivo a los que une la defensa de un mundo rural vivo.

Desde que se aprobó la Orden de 03/06/2016, de la Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural, que considera la ganadería intensiva de cebo como un sector estratégico por primera vez en la historia de Castilla-La Mancha y subvenciona este tipo de explotaciones con hasta 127.000 euros, las solicitudes de este tipo de instalaciones se han multiplicado de manera evidente.

 Este paso dado por el Gobierno regional no parece casual. En Cataluña, Aragón y Murcia muchos municipios tienen sus aguas contaminadas por nitratos debido a los purines de estas instalaciones y la industria cárnica ha llamado a las puertas de la JCCM, quien se las ha abierto de par en par para favorecer su expansión.

 Ante esta situación, numerosos movimientos vecinales junto con organizaciones ecologistas se han movilizado en nuestro territorio contra la instalación de estas macrogranjas. En Guadalajara, los pueblos de Riofrío del Llano, Querencia, Brihuega y Cincovillas con el apoyo de Ecologistas en Acción se han opuesto a este tipo de explotaciones habiendo conseguido éxitos importantes.

 En Cuenca se creó una plataforma provincial que agrupa a movimientos vecinales de 8 municipios (Cañete, Priego, Torrejoncillo del Rey, Fuentes, Villanueva de la Jara, Pozorubielos de la Mancha, Campillo de Altobuey, Carboneras de Guadazaón y Reíllo) junto con Ecologistas en Acción. Se han paralizado algunos proyectos, ha habido grandes movilizaciones y el trabajo conjunto ha puesto en valor la unidad de acción.

En Toledo, la Plataforma Cívica de Gamonal logró forzar al Ayuntamiento de Talavera de la Reina para que aprobara una nueva normativa que impidiera dos nuevos proyectos de granjas intensivas, su movilización llegó a toda España con su versión del éxito del verano*. Recientemente, el movimiento vecinal de Guadamur lucha por parar la instalación de dos balsas de purines en su municipio.

Ecologistas en Acción de Albacete ha presentado hace escasas semanas alegaciones al proyecto de una macrogranja en el propio municipio de la capital. Al sur de la provincia, en terrenos pertenecientes tanto a Montealegre del Castillo como al municipio murciano de Yecla, la empresa ELPOZO pretendía instalar dos macroexplotaciones porcinas, pero la Plataforma Ciudadana Salvemos el Arabí y Comarca paró estos proyectos gracias a la movilización de más de 14.000 personas.

Dado que todos estos movimientos vecinales y ecologistas de Castilla-La Mancha y Murcia compartimos nuestra oposición a la ganadería industrial y al apoyo que la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha está dando a estas explotaciones industriales nos reunimos el día 21 de octubre en Tarancón (Cuenca) para coordinar nuestros esfuerzos y trabajar conjuntamente contra esta burbuja porcina.

De este Encuentro ha surgido CLM Stop Macrogranjas Pueblos Vivos, una plataforma que agrupa a todos estos movimientos locales y que pretende dar apoyo a los pueblos afectados por las macrogranjas porcinas. Juntas y juntos haremos frente de mejor manera a la política regional de apoyo a la ganadería industrial.

Muchas de nosotras estuvimos también a finales de septiembre en el I Encuentro de Ganadería y Medio Ambiente en Loporzano (Huesca), donde el amplio movimiento estatal contra la ganadería industrial compartimos experiencias y conformamos un frente común, de ahí salió nuestra primera campaña conjunta del día 11 de noviembre “A la industria porcina le llega su San Martín”.

Con la firme determinación de defender un mundo rural vivo con una ganadería extensiva que ofrezca empleo de calidad y proteja el medio natural de intereses privados, favoreciendo oportunidades a los habitantes de los pueblos, convenimos en hacer público nuestro posicionamiento en el Manifiesto por unos Pueblos Vivos.

Manifiesto por unos Pueblos Vivos.

A mitad del siglo pasado se iniciaron en nuestro país profundos cambios en la forma de producir los alimentos, comenzó la industrialización de la agricultura y la ganadería, lo que se llamó la Revolución Verde.

La industrialización en el campo supuso mejoras en la productividad agraria, sin duda un logro incuestionable que no se puede obviar, lo que si podemos es preguntarnos ¿toda mejora productiva es positiva independientemente de sus efectos?, ¿producir 1000 kgs. de carne contaminando un acuífero es mejor que producir 500 kgs. sin contaminarlo?

Otro de los cambios que nos trajo la Revolución Verde es el control de la producción. Mientras que anteriormente la producción era controlada por las propias personas productoras, que decidían qué producir, cómo y, sobre todo, tenían capacidad para negociar los precios de sus productos; en la actualidad, los precios están establecidos por lo que eufemísticamente se llama “los mercados internacionales”, lo cual quiere decir que deciden los que tienen dinero, grandes multinacionales y Estados.

Lo vimos dramáticamente con la crisis alimentaria en el año 2008, cuando los precios de algunos cereales subieron drásticamente como consecuencia de la especulación en los mercados, ocasionando hambrunas en países donde estos cereales son un alimento básico. Mientras, multinacionales que se dedican a la venta de semillas obtenían grandes beneficios y productores/as iban a la ruina por los bajos precios a los que se les pagaban sus cosechas. 

El modelo de integración ganadera lleva al extremo este control de la producción, la empresa integradora lo controla todo: animales, pienso, medicamentos…, bueno, todo menos las instalaciones, que las tiene que poner el/la ganadero/a, que también se tiene que hacer cargo de los purines. Al ser explotaciones muy grandes, las pequeñas explotaciones en este modelo no resultan rentables, la cantidad de carne producida es mucha y el ganadero no tiene capacidad para venderla por lo que necesita a estas empresas integradoras. De esta forma, el ganadero tiene que aceptar el precio que le diga la empresa, no tiene otra opción.

En el caso de la producción porcina, la dependencia de “los mercados internacionales” es muy alta porque precisamente el boom de la producción en nuestro país viene dado por el aumento en la demanda de países como China e India. De ahí que se hable de la burbuja del porcino puesto que cuando estos países encuentren otras zonas donde producir su carne más barata se pinchará la burbuja en España y los ganaderos se encontrarán con deudas que pagar por las enormes instalaciones que están construyendo.

Por todo esto, cabe preguntarnos si el modelo de integración ganadera es el más conveniente para la o el ganadero. La respuesta es clara y rotundamente que no. No es bueno para las personas productoras, puesto que muchas cosas escapan a su control, no es bueno para las personas consumidoras, puesto que la carne producida es de muy baja calidad, no es bueno para los animales, que viven hacinados, no es bueno para el entorno natural y sus aguas, que son contaminadas con los nitratos de los purines, no es bueno para nuestro patrimonio cultural, que se devalúa al lado de estas instalaciones industriales, no es bueno para uno de los pilares económicos de nuestras zonas rurales, el turismo. En definitiva, no es bueno para nuestros pueblos. 

Desde el mundo de la política escuchamos voces que hablan de revertir la despoblación del mundo rural, no saben o no quieren saber nuestros/as representantes políticos que lo que necesitamos es, sobre todo, que nos respeten. Que no hagan políticas públicas contra nosotros y nosotras, habitantes de los pueblos de Castilla-La Mancha. 

La Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha apoya el modelo ganadero de integración vertical, ayuda económicamente a las empresas cárnicas que pretenden llenar nuestros municipios con grandes explotaciones industriales, que no son granjas sino fábricas de producir carne, que no generan empleo sino que lo destruyen. 

Por eso, vecinas y vecinos de pueblos manchegos, movimientos ecologistas y de defensa del territorio, ganaderas y ganaderos extensivos, organizaciones agrarias y de consumidoras/es y defensores/as del mundo rural nos hemos unido para decir BASTA!, nuestro dinero no puede utilizarse en beneficio de unas pocas empresas cárnicas para destruir nuestro entorno y despoblar aún más nuestros pueblos.

Hacemos un llamamiento a colectivos y personas que se quieran sumar a este MANIFIESTO POR UNOS PUEBLOS MANCHEGOS VIVOS.

En él, exponemos…

QUEREMOS… que se respete nuestro recurso más preciado: el agua. Muchos años luchando para proteger nuestra agua, para ahora tener un gobierno que quiere trasvasarla a la agroindustria. No queremos ni un trasvase ni otro. Las grandes explotaciones ganaderas requieren mucha agua para la limpieza de las instalaciones.

QUEREMOS… un agua limpia y sana. Los purines esparcidos por las tierras de cultivo llegan finalmente a los acuíferos y contaminan el agua con nitratos. Esto ya ha ocurrido en muchas zonas donde el agua ya no es potable por contaminación por nitratos.

QUEREMOS… una tierra sana, no contaminada por los nitratos de los purines. Ya la zona de La Mancha está contaminada por el exceso de fertilizantes agrarios. Hay que reducir el uso de nitratos, no aumentarlo.

QUEREMOS… una ganadería que respete nuestro patrimonio natural y cultural. Una ganadería extensiva, tradicional, que aporte valores añadidos, como abonar la tierra, prevenir incendios, compatible e incluso favorecedora del turismo rural.

QUEREMOS… una vida digna para todos los animales. En las macrogranjas viven hacinados en unas condiciones lamentables que les impiden su normal desarrollo.

QUEREMOS… empleos dignos para nuestras/os ganaderas/os. Que su empleo no dependa de la estrategia empresarial de una agroindustria, sino de sí mismo/a y de la economía local.

QUEREMOS… un turismo rural sostenible, atraer visitantes por nuestro rico entorno natural y cultural. No ahuyentarlos con paisajes industriales, malos olores y aguas contaminadas.

QUEREMOS… que las personas que viven en los pueblos puedan elegir el modelo de desarrollo que quieren, no que éste venga impuesto desde arriba.

QUEREMOS… una alimentación saludable, no porquería, alimentos y cultivos SIN TRANSGÉNICOS, que es lo que comen los animales en las macrogranjas.

QUEREMOS… respeto para las poblaciones rurales de Sudamérica que la agroindustria expulsa de sus territorios para cultivar soja y maíz transgénico que luego comen los animales en explotaciones como las que quieren poner en nuestra región.

QUEREMOS… que se acabe con la deforestación de la selva amazónica para cultivar soja transgénica. La deforestación, gran emisora de CO2, es una de las principales causas del cambio climático, junto con la ganadería industrial, también gran emisora de gases de efecto invernadero.

QUEREMOS… UN MEDIO AMBIENTE SANO.

QUEREMOS… UNA SOCIEDAD SANA.

Y, por tanto, NO QUEREMOS GANADERÍA INDUSTRIAL.

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